Samuel Ocaña García

Samuel Ocaña

Es un caso muy particular de la política sonorense, pues es muy respetado entre la clase política y la población en general, dio un importante impulso a las instituciones culturales, fue un gobernador cercano a la gente y no inició su carrera en el PRI, sino en una organización de carácter marxista, el Partido Popular Socialista.

Samuel Ocaña García nació en Arivechi en 1931, de los exgobernadores aún vivos es el mayor (cumple 85 en septiembre). Provenía de una familia de escasos recursos, prueba de esto es que cuando migró a Hermosillo para terminar su educación básica, tuvo que ingresar al internado para hijos del ejército “Coronel J. Cruz Gálvez”. Otra prueba de que venía de una familia donde había que trabajar (había que chingarle), es que se empleó como obrero en la maquila “Textiles Sonora”, donde se dedicaba a la fabricación de manta, mezclilla y toallas. Ahí fue miembro fundador del primer sindicato de textiles en el estado (quizás ahí inició sus inquietudes rojillas).

Se mudó a la Ciudad de México para seguir sus estudios e ingresó a la Escuela Superior de Medicina Rural, en el Instituto Politécnico Nacional, por lo tanto a diferencia de muchos otros políticos del PRI, es Burro Blanco (IPN) y no Puma (UNAM). Por esos años conoció al expresidente Adolfo de la Huerta, con quien tuvo la oportunidad de trabajar durante los últimos años de vida del revolucionario guaymense.

Samuel Ocaña García egresó como médico pero decidió no detenerse, así que en 1958 ingresó al Instituto Nacional de Neumología, donde se especializó en neumología y cirugía del tórax. A la par, dio clases en la UNAM. También inició su carrera política al ingresar al Partido Popular Socialista (PPS), encabezado por Vicente Lombardo Toledano, un sindicalista brillante que perteneció a un grupo al que apodaron “Los siete sabios de México” (así de pesados).

Durante esos años de su vida, el ya “Dr.” Ocaña, se reivindicaba marxista y participaba en distintas actividades de su partido (el PPS). Sin embargo esto llegó a su fin durante una huelga de mineros en Coahuila. Se sumó a los esfuerzos por ayudar a aquellos trabajadores, pero se desencantó del PPS porque mientras el Dr. Ocaña y otros buscaban dinero, alimentos, cobijas, zapatos y demás víveres para los mineros, el líder del partido Vicente Lombardo Toledano se encontraba en Europa para asistir a unos congresos. En la mentalidad del joven Dr. Ocaña, la lucha por la emancipación de los trabajadores al lado de ellos, y no en congresos en Europa. Cuando los mineros marcharon a la Ciudad de México, fueron recibidos por el Dr. Ocaña y otros compañeros, pero Vicente Lombardo Toledano los dejó plantados pues seguía en su viaje por  el  viejo continente.

El Dr. Ocaña renunció al PPS y al marxismo. Pero también renunció a la Ciudad de México, terminó su especialización médica y en lugar de quedarse en la capital, decidió que era tiempo de terminar con su exilio y regresó a Sonora (quizás le urgían dos de asada). Dejó la gran ciudad, para cambiarla por la tranquilidad que ofrecía la ciudad de Navojoa, donde se estableció en 1961. Ahí fundó y dirigió el Hospital Regional de Neumología y Cirugía del Tórax y también fue profesor de biología de la Universidad de Sonora, campus Navojoa. También ingresó al PRI y fue director del Centro de Estudios Políticos Económicos y Sociales (CEPES).

Era un respetado vecino en la “Perla del Mayo”. Por ello, su partido lo candidateó como alcalde en 1973 (y ya que pertenecía al PRI pues claro que ganó). Quizás lo más ejemplar, o al menos lo más anecdótico, de su administración fue un misterioso asesinato de una persona que apareció muerta en las calles (a pesar de que aún no eran los años de la guerra contra el narco). Y ya que el Dr. Ocaña era médico, decidió practicar la autopsia él mismo. Al revisar el cadáver, además de encontrar rastros de tortura, notó que el fallecido tenía marcas de esposas en las muñecas, ¿Y quién tenía esposas en Navojoa en aquellos años? El Dr. Ocaña no tardó en comprender que uno o más policías habían estado implicados ¡Sus policías! Pidió apoyo a las autoridades estatales y con la fuerza judicial mandó detener a todo el cuerpo policiaco. Hubo interrogatorios y eventualmente unos jefes de policía soltaron la sopa: fueron ellos los responsables del crimen.

Tenía una sólida reputación y en 1976 fue nombrado secretario de Gobierno por el gobernador Alejandro Carrillo Marcor, quien por cierto también había sido miembro del PPS décadas atrás. Tres años después, el Dr. Ocaña fue elegido candidato al gobierno del Estado de Sonora (y como pertenecía al PRI pues claro que ganó). Durante su gobierno creó diversas instituciones educativas y culturales como el museo y centro INAH, El Colegio de Sonora, el Centro de Estudios Superiores del Estado de Sonora, la Sociedad Sonorense de Historia, el Centro Ecológico entre otras. También tuvo la fortuna (e infortunio al mismo tiempo), de ser el primer gobernador del PRI que comparte su gobierno alcaldes del PAN en dos municipios importantes: Adalberto Rosas López en Cajeme (1979-82) y Casimiro Navarro en Hermosillo (1982-85).

Después de concluir su mandato en 1985, su partido lo eligió delegado en Sinaloa y después subsecretario de la Reforma Agraria así que volvió a vivir a la Ciudad de México. Regresó a los pocos años y el entonces gobernador Manlio Fabio Beltrones lo nombró director del Centro Ecológico. Después, en 1997 se candidateó como alcalde en su natal Arivechi (y como era del PRI pues claro que ganó).

Terminó su presidencia municipal al iniciar el nuevo siglo. Luego, rector de la Universidad de la Sierra. Sin embargo, no duró mucho en el cargo pues entró en conflicto con el gobernador Eduardo Robinson Bours, a quien se opuso cuando aquel pretendió vender la Escuela Internado J. Cruz Gálvez para construir un centro comercial, decisión que el Dr. Ocaña combatió, entre otras cosas, por haber sido un internado en aquella escuela. Al final se logró mantener el histórico inmueble (continúa ahí, aunque asediado de vez en cuando por los promotores de la “modernidad”).

En la actualidad, el Dr. Ocaña sigue viviendo en Hermosillo y es una autoridad moral en la política regional. A diferencia de otros políticos no se encuentra en la opulencia, no vive en un lugar exclusivo (su casa está en la colonia Centenario), y sus espacios de convivencia no son muy distintos a los del sonorense promedio (no es extraño encontrarlo en el Café Elvira en el Mercado Municipal). No es un hombre activo en las decisiones de su partido, de hecho se encuentra relativamente retirado y no es un priista duro, pues sus posturas políticas varían. Por ejemplo: parece aborrecer al actual presidente (EPN) y su grupo de poder, pero es un entusiasta con la gobernadora Claudia Pavlovich (también priista), y al mismo tiempo tiene simpatías por MORENA y AMLO.

magdalena-ocaña

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